En toda España, los niños han oído la misma amenaza: «¡Duérmete, que viene el Hombre del Saco!». Pero en un pueblo de Almería, una noche... vino de verdad.
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La leyenda
Juanillo era el niño más travieso del pueblo. Asustaba a las gallinas, robaba el chocolate de la alacena... y por las noches no se dormía nunca.
Su abuela le avisaba: «Hay un viejo alto y flaco, con un saco enorme. Recorre las calles de noche... y al niño que no duerme, se lo lleva». Juanillo se reía: «¡Eso son cuentos, abuela!»
Esa noche, al dar las doce, se oyeron pasos. Por la ventana, Juanillo vio una sombra larga con un saco... y antes de poder gritar: ¡zas! Al saco.
El Hombre del Saco cargó con él hacia la sierra. Pero Juanillo no paró en toda la noche: patadas, preguntas, canciones... ¡y hasta se comió su bocadillo!
Al amanecer, alguien llamó a la puerta de la abuela. Era el Hombre del Saco, con unas ojeras enormes. Dejó el saco y suspiró: «Señora... este se lo queda usted».
Lo que hay de verdad
Lo de Juanillo es un cuento, pero el miedo tiene historia: en 1910, en Gádor, Almería, unos curanderos se llevaron a un niño en un saco para un falso remedio contra la tuberculosis. El niño no volvió. Aquel crimen corrió por toda España... y desde entonces, ya sabes: a dormir.