La chica que más veces ha hecho autostop en España... lleva muerta desde 1955. Y esta noche, la va a recoger Paco.
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La leyenda
Paco vendía colchones y ensayaba sus discursos en voz alta. Era tan pesado que el búho del pino se quedó dormido... y cayó encima del colchón del techo.
En el kilómetro trece, los faros la encontraron: empapada, con el pulgar levantado. Paco no vio a una chica. Vio una clienta.
Le habló de muelles, de lana de oveja, de garantía de por vida. Ella, nada. El cristal de Paco se empañaba. El de ella, no.
Hasta que él le preguntó: «¿Y tú, qué tal duermes?». «De maravilla», susurró ella. «Llevo durmiendo en esta curva desde antes de que nacieras».
Paco miró al asiento: solo quedaba un charco. El coche dio una vuelta entera y se quedó colgando del barranco. El colchón salió volando, con el búho encima. Ni se despertó.
Por la mañana, en el bar del pueblo, el camarero ni levantó la vista: «Otro». Y apuntó un palito más en la pizarra. Ya van treinta y siete. Ninguno ha conseguido dejarla en su casa.
¿Y Paco? Ahora tiene una clienta fija. Pero ya nunca mira el retrovisor.
Lo que hay de verdad
Lo que sí es verdad: esta historia es más vieja que los coches. En 1602, un cura sueco ya contó que una muchacha subió a su carro y se esfumó. Y casi cada comarca de España tiene su curva.