Dicen que este puente lo construyó el diablo. En una sola noche. Y que la cosa no le salió muy bien.
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La leyenda
Hace muchos años, en Martorell, una viejecita tenía que cruzar el río Llobregat cada día para ir a buscar agua. Por un puente de madera que daba más miedo que otra cosa. Hasta que un día, una riada se lo llevó.
La viejecita suspiró: «¡Por un puente nuevo, daría lo que fuera!» Y justo en ese momento apareció un caballero muy elegante... con unos cuernos un poco sospechosos. «Te haré uno de piedra, en una sola noche. A cambio del alma del primero que lo cruce.» La viejecita se lo pensó... y dijo que sí.
Aquella noche, el diablo y sus demonios trabajaron como locos. Piedra a piedra. Arco a arco. Y justo cuando cantaba el gallo, el puente estaba acabado.
El diablo esperaba al otro lado, frotándose las manos. La viejecita llegó con un saco. Lo abrió... y salió un gato negro, que cruzó el puente corriendo. ¿¡El alma de un gato!? El diablo, furioso, desapareció con un olor a azufre. Y el puente... se quedó.
Lo que hay de verdad
Y el puente existe de verdad. Los romanos lo levantaron hace más de dos mil años. En 1939 lo volaron durante la guerra... y lo volvieron a construir, piedra a piedra. Esta vez, sin diablo. Así que, si alguna vez pasas por allí... deja que pase primero el gato.