Todos los niños catalanes cantan «el gegant del Pi ara balla». Pero aquel gigante no bailaba: lanzaba a un hombre por encima de los tejados.
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La leyenda
Se llamaba Farellàs, un payés de Caldes tan grande que un bastón le servía de palillo. Para ir a vencer al forzudo de Barcelona, arrancó un pino.
En el portal, los guardias le cobraron la leña. «¡Es mi bastón!» «Pues paga.» Y lanzó el pino muralla adentro: «Ahora ya no llevo leña.»
El pino cayó a los pies del forzudo. En la mesa, antes de la pelea, se burlaba de él: «De aquí no sales vivo.»
Farellàs lo agarró, lo hizo dar vueltas... y lo mandó por encima de los tejados. La gente, al ver aquel baile, cantó: «El gegant del Pi ara balla!»
Cansado, volvió a Caldes, se tumbó... y se convirtió en montaña: el Farell.
Cántala bajito: si Farellàs se despierta con ganas de bailar... cuidado con los tejados.
Lo que hay de verdad
El folclorista Joan Amades recoge la leyenda en el Costumari català y en Les millors llegendes populars, y creía que la canción nació de aquí. El Farell es una montaña de Caldes de verdad, y desde 1964 Farellàs es el gigante de la fiesta mayor de Caldes. Ojo: los Gigantes del Pi de Barcelona, Mustafà y Elisenda, son figuras de fiesta, no esta leyenda.